lunes 8 de febrero de 2010

Del curriculum

Es curioso. He hecho tantas veces mi curriculum que debería resultarme facilísimo.

Pero no. A medida que pasan los años me resulta cada vez más difícil porque ¿cómo se pone en un curriculum lo que una es capaz de hacer? O, lo que es mejor ¿cómo se explica lo que una está dispuesta a hacer? O, ya que nos ponemos, que escriba o no lo que sé o lo que estoy dispuesta a hacer ¿va a determinar si va Vd. a contratarme?

Cada vez estoy más convencida de que llega un momento en la vida en el que en el curriculum también debería explicar lo que NO quiero volver a hacer o lo que NO estoy dispuesta a hacer. Quedaría más o menos así.


EXPERIENCIA PROFESIONAL
Desde hace unos quince años he trabajado para empresas, organismos públicos y ONGs. Siempre ha quedado patente mi compromiso, dedicación, esfuerzo, lealtad y seriedad en el desempeño del trabajo, mucho más allá de lo acordado en el contrato. Aún estoy esperando a que alguno de mis contratadores me demuestre el más mínimo compromiso, dedicación, esfuerzo, lealtad o seriedad. A partir de ahora, quisiera que, simplemente, se cumpliera el contrato, sin necesidad de demostrar nada más por ambas partes: yo hago bien mi trabajo y Vd. me paga, sin más.


HABILIDADES PERSONALES
Soy una mujer inteligente, culta, con formación específica para el trabajo que voy a desempeñar. Tengo una gran capacidad de trabajo que no me gustaría tener que explotar y una otrora inacabable capacidad de aprender cosas nuevas que está a punto de saturarse.

Era simpática y se me daba bien gestionar equipos, pero se me está pasando así que no querría estar al mando de otras personas ni asumir responsabilidades por cagadas que cometen y que no estoy autorizada a remediar.

Soy buena comunicadora, sí, lo que no significa que tenga que hacerme cargo de solucionar problemas que no me competen sólo porque se me da bien liar al personal a base de sonrisas y mentiras.

Se me da muy bien tener tiempo libre, no estoy dispuesta a renunciar a él sólo porque a Vd. le apetezca que aparezca algún cero más en su cuenta de resultados.

IDIOMAS
Si necesita a alguien que hable inglés, francés o portugués pero no está dispuesto a pagarlo, use el traductor de Google, se ahorrará una pasta.

Cada vez estoy más convencida de que debería enviar un curriculum de este tipo. Seguramente no me contratarían en ningún sitio. Tampoco creo que propiciara cambios en alguna empresa, sabedora de repente de lo que quiere o no la masa currante. Pero seguro que me quedaba como una reina.

Por cierto, estoy oficialmente disponible. Y como a los jefes les sienta bastante mal que les digas que te vas en cuanto encuentres algo, si mis cálculos no fallan a finales de febrero me traslado de horda remera o paso a engrosar las listas del paro.

Y si fallan... si fallan seguiré remando al son de un tambor inmisericorde, vencida y resignada. PUM. PUM. PUM. PUM. PUM.

sábado 6 de febrero de 2010

En esta mi comunidad...

... el timbre de la luz está al lado del timbre de la puerta. Da igual que el de la luz esté indicado con una lucecita de estas naranja. Da igual que en el rellano haya tres megaventanas que proveen de luz natural. Da igual. Ocho de cada diez veces, mis vecinos llaman al timbre cuando quieren encender la luz.

A veces miro por la mirilla y les veo apresurarse hacia el ascensor, avergonzados por haberse equivocado. Otra vez. Sonrío desde detrás de la puerta y no abro, ni digo nada. Una equivocación la tiene cualquiera.

Aunque... bueno, me resulta difícil aceptar que un mismo idiota tenga la misma equivocación cada vez que va a encender la luz.

Los sábados por la mañana es un momento crítico.

El edificio bulle de actividad, se oye a personas todo el rato. Las mujeres entran y salen con las compras de la semana. Los abuelos bajan con los nietos al parque. Los adolescentes vocean por la escalera. Una de gente, oiga... Y el capullo de la puerta de al lado llama al timbre de mi puerta cuando baja al perro a las nueve de la mañana. Todos los sábados.

Aquiles se despierta y se pone de los nervios ¡Jodido imbécil! ¿No sabe que la luz es el de la lucecita naranja? Y ¿para qué coño enciende la luz, si en tu rellano se podría rodar Ágora sin iluminación?

Pero soy yo la que pega el salto y corre descalza hacia la puerta, con el temor en el cuerpo por si a mamá Gordi se le ocurre traerme la compra del mercado o papá Gordi viene a desayunar. Temor, insisto, y desazón: es muy, pero muy, desagradable que aparezca el padre de una en la puerta de casa con el periódico y una bolsa de ensaimadas para desayunar y una no pueda abrirle porque su amante casadoconotra está durmiendo a pierna suelta, con hilillo de baba y todo. Es muy triste ver el periódico desaparecer de la mirilla y equivocarse al encender la luz. Otra vez.

Hoy, a las nueve, como todos los jodidos sábados, el idiota de la puerta de al lado ha encendido mi timbre y ha huido cuando ha conseguido llamar a la luz. Aquiles me ha dicho, medio dormido "si es el idiota de la luz dile que la próxima vez que vuelva a llamar al timbre un sábado por la mañana me comeré a su perro y la graparé una linterna a la frente". Y se ha dao la vuelta.

Qué bien. Al temor por encontrarme a alguien de la familia en la puerta de mi casa tengo que sumar el horror por un posible ataque de furia matutina de Aquiles... tranquilizador, ciertamente.

Al cotillear por la mirilla me ha dado el tiempo justo de ver al idiota cerrar la puerta del ascensor y me han temblado las piernas.

Al volver a la cama Aquiles me ha preguntado Otra vez él, ¿no? y le he tenido que mentir, claro. No, el del gas... Y he escondido la grapadora.

jueves 4 de febrero de 2010

Ser natural

Que dios, caótica y .undermind me perdonen pero voy a rebufo de sus blogs. Del de .undermind y caótica. Que yo sepa, dios aún no tiene un blog*. Se iba a liar parda en los comentarios, me temo. Y ¿qué fotos iba a poner para cautivar? ¿De monjas haciendo mazapanes?

A lo que iba.

.undermind habla de posturas sexuales, que es un tema que me gusta mucho y, además, liga con otro asunto que tengo últimamente en la cabeza por culpa de caótica, el de las primeras veces con desconocidos.

Siempre me han cautivado las mujeres desinhibidas en el sexo porque yo no lo soy, conceptualmente. Admiro a esas mujeres que se muestran seguras de su cuerpo y no se plantean tonterías sobre sus lorzas antes de lanzarse a follar con un hombre. Soy consciente de que muchas de esas mujeres quizás tienen sus vergüenzas y sus miedos en algún momento pero son capaces de dejarlos a un lado y disfrutar del sexo esporádico y dicharachero sin consecuencias perniciosas para su salud mental.

Claro que esto es conceptualmente y en frío. Cuando conozco a un tío una noche de fiesta y me voy con él, en caliente la tontería me dura exactamente lo que me duran puestas las bragas, o sea, unos treinta segundos si es un tanga y unos treinta y cinco si son bragas de cuello alto. Los cinco segundos suelen responder a un "mierda, hoy llevo unas bragas horribles. Da igual, si me las quito rápido no va a darse cuenta".

En lo que sí me paro un poco más es en lo de la postura. ¿Hay posturas que no deben hacerse la primera vez? Si las hay ¿cuáles son? ¿Queda una muy zorra si se lanza a una felación inmediatamente? ¿Queda una de clausura si no la chupa nomás empezar? ¿Debe una sugerir una u otra postura? Normalmente, me asaltan estas dudas aproximadamente un minuto, un minuto y quince segundos, que es lo que me cuesta hacerme una composición completa de la situación: él, desnudo, yo, desnuda, una cama/coche/baño/loquesea, mestoyvolviendolocayanopuedopensar...

He preguntado a algún parejo ocasional con quien he llegado a tener la confianza suficiente qué piensa de estas cosas. Y me revienta que me contesten que hay que ser natural, que es lo mejor. Sí, pero ¿qué significa, exactamente, ser natural? Y, ¿qué me dices del dejarse llevar? ¿Qué significa exactamente? Cuando una se deja llevar ¿se pone una mirando a Cuenca si le apetece y espera moviendo el trasero? ¿Demasiado explícito/demasiado poco?

Estas y muchas otras prequntas me asaltan cuando llega el momento. Un minuto y poco, ya digo, la reflexión sesuda la dejo para después. Para ahora, por ejemplo.

Les dejo. Tengo que ponerme unas bragas.

*Hay blogs que dicen que son de dios pero... me da que son vulgares imitadores, yo me refiero al que no lleva calzoncillos y tiene un ojo metido en un triángulo, que no debe ganar para colirios, todo el rato con el ojo abierto para verlo todo.

miércoles 3 de febrero de 2010

Sunset Boulevard

Cuando era pequeña y no podía dormir, que era casi todas las noches, tenía una especie de ritual que hacía que me tranquilizara y conciliara el sueño. Me levantaba, iba a buscar a mi madre al comedor, ella me daba un beso, decía que era muy tarde y mandaba a Hermano Mediano a acostarme. Tía lista: de esta manera nos mandaba a dormir a los dos. Acompaña a tu hermana hasta que se duerma, decía. Y Hermano Mediano me acompañaba, pero a su habitación, me acostaba en la litera de arriba y, ale, a dormir. Dormí con mis hermanos hasta los once o doce años, creo.

Mi madre no sabía qué idear para que durmiera en mi habitación: tenía una estantería fantástica con toneladas de libros, muñecas, peluches... me dejó empapelar las paredes con el aún negro Michael Jackson y todo. Jo, era la envidia de mis amigas... y aún así dormía con mis hermanos porque tenía miedo. No sé de qué, pero tenía miedo.

Hasta Sunset Boulevard.

Una noche me levanté y fui hacia el comedor. Miré la tele. Había una piscina en blanco y negro, un hombre boca abajo y se oía una voz. Supongo que con una oreja prestaba atención a lo que me decía mi madre y con la otra a lo que pasaba en la tele. Y de repente comprendí lo que pasaba: la voz que se oía era la del hombre de la piscina. Y estaba muerto.

Aquella noche dormí en mi cama. Cagaíta de miedo pero en mi cama. No podía volver a dormir en la litera de arriba de la habitacion de mis hermanos. Ni de coña.

Visto desde arriba Hermano Mediano era igualito que Joe Gillis, muerto en la piscina.

Todavía tengo pesadillas.

domingo 31 de enero de 2010

El muro de las lamentaciones

Hace unos días tomaba un café con mamá Gordi en la cocina. Me contaba noseque sobre los albañiles que hay en el edificio de al lado pero no podía concentrarme porque escuchaba un sonido de fondo raro.

- ¿Oyes eso?
- ¿Qué?
- Eso. ¿No oyes un ruido raro?
- ¡Ah! Eso. Es tu padre que está trasteando con el ordenador.
- Vale.

Un rato después seguía oyéndolo. Era un murmullo, como si estuviera en la azotea y se oyera una muchedumbre tranquila.

Mi madre seguía hablando mientras recogía la cocina. Fíjate, dejan los escombros ahí, en medio de la calle, alguien puede tener un accidente y entonces, ya verás. Yo seguía escuchando ese murmullo. Y, claro, no vayas a decirles nada, que no veas como se ponen. Murmullo...

Me asomé al despacho de mi padre. Ahí estaba, leyendo el periódico tranquilamente, con ese enigmático ruido de fondo.

- ¿Qué haces?
- Voy a hacer el crucigrama. Has visto ya lo de Karmele, ¿no?
- Sí. ¿Y ese ruido? ¿No te molesta? ¿Qué es ese ruido?
- No, me relaja. Ven.

En la pantalla del ordenador aparecía algo así





de esta página.

Me quedé mirando unos segundos la pantalla, patidifusa.

- Papá...
- Qué.
- Papá... que es el muro de las lamentaciones...
- ¿Y qué? Me relaja oirlos rezar.
- Ya. Papá, rezan en hebreo. No les entiendes. Son de otra religión...
- Rezan. Tranquilamente. Van ahí y rezan. Y me relaja escucharles. Fíjate, toda esa gente todavía piensa que rezando se puede solucionar algo. Y, mientras, nosotros aquí, sin fe o, lo que es peor, con fe dispersa y algo farisea... Si aquí pudiéramos tener esa fe...
- Papá, allí se matan por la fe.
- Ya.


Y puso una cara de pena...